"Cosecharás aquello que siembres"
Saturno Retrógrado
Tenemos a Saturno a otro ritmo, pausado, en stand by, por lo que podemos darle atención. Hay un tiempo para cultivar el maestro interno. Aprender a tener paciencia, a esperar.
Saturno es un planeta entre lo personal y lo transpersonal. Es un planeta que rige a Capricornio. Es el Planeta que nos pone límites, nos responsabiliza, nos aporta madurez, es la realidad pragmática.
Cuando tenemos integrado a Saturno, nos volvemos flexibles, con disciplina, con responsabilidad, y maduros. Cuando Saturno no está integrado, nada se consolida, nos ponen límites exteriores, tenemos dificultades para consolidar proyectos.
Saturno representa nuestra Piel, son los límites entre adentro y afuera. Los problemas relacionados con la piel se traducen con temas de límites, de rigideces o de obligaciones.
El peligro de Saturno es que a veces se queda calcificado en estructuras que la persona se ha creado, y que nos dan seguridad, pero nos limita. Por consiguiente, como todos los planetas, Saturno está en un constante proceso de evolución y aprendizaje.
Saturno son las normas y los límites impuestos desde afuera y desde dentro, por lo que se debe ir revisando y readaptando a la situación. Porque la seguridad nos puede aprisionar o encarcelar. A más rigidez, más miedo, más dureza exterior.
Personas con Saturno fuerte (mediocielo, en el Ascendente, como regente del signo Capricornio) son personas que tienen un maestro interno. Enseña las normas, las reglas, los miedos, las limitaciones, para también poder transcenderlos.
La Casa donde se encuentra Saturno es donde tenemos un maestro que nos enseña a negociar o a incorporar, nos muestra a madurar. Nos aporta la autoridad interior. Podemos sentir miedo en la casa donde se encuentra Saturno, pero también es un lugar de aprendizaje profundo.
Conociendo e integrando a tu Saturno, la vida se vuelve fluida.